La forma perfecta de activar mis sentidos, la manera perfecta de encajar los motivos de por qué busco tu cobijo. No hay camino más largo hasta tus labios que los segundos que me separan, te separan, nos separan.
Búscame en la cama, en la estación, en la universidad, en la calle; búscame y no me pierdas, no tengo otro rumbo que no sea a tu lado, que no sea siguiendo tu camino.
Manos de cocina, manos de letras, manos de piel pícara a la cercanía, a lo que me llevas queriendo decir cuando te encuentro frente a frente, en el punto de mira... Apunta, dispara... A ver quien pierde en este juego, quien gana nuestro trofeo: el verbo prohibido, una cena ansiada.
Y vuelta con esas manos que rozan mil piel como el pianista acaricia las teclas del bello instrumento, pero no hay comparación, contigo todo son bellos sueños, mientras no aparezcan turbulencias en desiertos de camellos.
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